-El sueño de los niños pequeños se ha convertido, en los últi-
mos años, en motivo de preocupación para muchos padres.

No era así en otros tiempos. En nuestros tiempos dor-
míamos con nuestros padres durante años (¿Dónde si no?

¡Siempre había más niños que habitaciones!). Nuestros padres
no esperaban que un niño pequeño se durmiera solo, ni que
durmiera toda la noche de un tirón. No nos consideraban
sujetos activos, sino pasivos, del dormir; no se decía: «El niño
se va a dormir», sino «voy a dormir al niño». Nos dormía
nuestra madre en brazos, junto a su pecho (al principio, en
su pecho), con un rítmico balanceo y una canción de cuna.
Y cuando nos despertábamos a media noche no era el fin del
mundo, simplemente nos volvían a dormir….

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